sábado, 14 de octubre de 2017







Buenas Noches
Bienvenidos damas y caballeros:

Antes que todo, dar las gracias a Dios y a las personas e instituciones que hicieron posible esta Gran Exposición con sus patrocinios:  al Banco Popular Dominicano, en la Persona del Sr. José Mármol; al Central Romana Corporation, en la persona del Sr. Ramón Menéndez; a INDUMECA, en la persona del Ing. Enrique Ureña, a la Galería Nacional de Bellas Artes, en la persona de la Sra. Marianne de Tolentino, a la Cervecería Nacional Dominicana y a Álvarez & Sánchez, C. por A.  Pero, no puedo dejar fuera sin dar las gracias al Sr. Herminio Alberti y su equipo, por su apoyo, entrega, dedicación y coordinación para poder llevar a cabo esta Exposición.
Para mí es un honor hacer esta presentación con motivo de nuestro 40 Aniversario, la historia es larga y no es a mí a quien  toca contarla, se la dejo a los historiadores y especialista en esta materia, haré un pequeño recuento…
Casi al término del año 1977, específicamente en el mes de octubre, en casa de nuestro amigo, Don Freddy Ginebra, se reunieron los fundadores de nuestro Grupo, con la intensión de organizar, formar y completar la idea de un nuevo Grupo fotográfico, que llamaron Fotogrupo. El gestor y guía fue el Maestro Fotógrafo Wifredo García, quien junto a José Ramón Andújar, Carlos Roedán, Patricio Quiñones, Rafael Medina, Hugo Beras, Leo Madera, entre otros, dieron inicio a una nueva etapa en la creación y formación de agrupaciones fotográficas.
Con objetivos definidos y con estatus legal, Fotogrupo fue creado para la práctica, divulgación y desarrollo de la fotografía dominicana. Es extensa la lista de actividades realizadas en estos 40 años y solo enunciaremos los reglones participativos en forma general:  

1.- Exposiciones Individuales y colectivas: nacionales e internacionales.
2.- Encuentros Fotográficos
3.- Chalas y Conversatorios
4.- Publicaciones y Audiovisuales
5.- Concursos y Cursos
6.- Participación en Bienales y Congresos Internacionales
7.- Reuniones y viajes fotográficos

Como datos importantes podemos señalar, que la presente muestra colectiva es la No. 56.  Que la Membrecía histórica de Fotogrupo ronda los 300 fotógrafos,  y por último, que nuestra relación y afiliación a la Federación Internacional del Arte Fotográfico (Fiap) tiene ya 30 años.

En estos 40 años, queremos recordar a cada uno de los miembros que de una u otra forma han aportado su empeño, dedicación y esfuerzo, a esta agrupación, desde sus miembros directivos, sus pasados directores, y aquellos que ya no están es este plano terrenal.

Los participantes de esta exposición son miembros activos, antiguos miembros, miembros no residentes, allegados y/o amigos del grupo, a todos ellos se les impartió algunas directrices para su participación en esta Exposición:

1.- Cada Participante tendría su panel personal
2.- La participación sería de 5 fotos por autor
3.- Se recomendaba un tema por autor o temas que el autor trabaje
4.- El tamaño de las obras sería: 36” x 24”
5.- Entregas a tiempos establecidos
6.- Puesta al día referente a las cuotas del Grupo

No queremos dejar pasar esta importante ocasión, sin referirnos a las enseñanzas del Prof. Wifredo García,  quien entendía que la unión y participación de veteranos y principiantes unificaba el grupo, que siempre había que darle cabida a los que se iniciaban en este maravilloso mundo de la fotografía, que unos y otros, eran los beneficiados por la interacción de conocimientos, pero que pasados los años, debían buscar una interpretación personal, una forma particular de manifestar sus sentimientos y experiencias, transmitirlas, comunicarlas y exponer sus obras al público, quien la juzgará.  Este es el resultado.  Ustedes serán los que evaluarán el trabajo de cada uno de nosotros, esperamos que esté a la altura de estos 40 años.

Muy Buenas Noches.


Rafael Sánchez Cernuda, EsFiap

Director

domingo, 7 de mayo de 2017

Ensayo-Autobiografía


Ensayo - Autobiografía
Experiencias Fotográficas
La vida de una persona presenta múltiples facetas, pero siempre hay una de ellas que adquiere una importancia especial y es en la que el individuo manifiestas, canaliza, dirige, orienta y desarrolla potencialidades, interioridades y exterioridades, alegrías y penas, pensamientos e ideas, y un sin número de sentimientos y procesos individuales internos que en otras facetas no pudiera expresar; así que se opta, por un medio o canal de expresión que en mi caso particular es la Fotografía. 
Los primeros años de mi vida fotográfica y que voy a presentar, pasaron lejos de algo que pudiera llamarse “fotografía”, nada pasó o se relacionó de manera relevante, entre los primeros años de mi vida y el tema de la fotografía. Los primeros vestigios fueron efímeros, cortos, sin aparente importancia y/o influencia sobre mí, a saber, en la casa paterna, por allá por los años 1957/58, llegó una cámara Agfa, 120mm. Con un disco desplegable que hacía de reflector para una bombilla, desechable que servía de flash. Era moderna, y fue traída de la ciudad de Chicago, E.U., muy parecida a la que usaban en esa época los periodistas. Este aparato, paso muy desapercibido, como si no tuviera importancia alguna en mí. Luego con los años determiné que era un Agfa Isola, y que luego

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la doné al maestro de Wifredo García, para que formara parte de su museo de cámaras, actualmente se encuentra en el Fondo Wifredo García del Centro Cultural Eduardo León Jiménes, como parte de las piezas que la Familia García - Silva prestó para su valoración, catalogación, conservación, preservación y exhibición por tiempo indefinido al Centro León.
La segunda experiencia también paso casi desapercibida. Otra cámara llegó a mi casa paterna, era menos profesional, más bien era una cámara familiar, seguro que traída de uno de esos viajes realizados por mis padres, Puerto Rico casi seguro, por allá por los años 60’s, era marca Kodak, modelo Brownie Hawkeye Flash, con ella se realizaron cantidad de fotos familiares, se presentaban en un álbum según las actividades de la familia.  


         
Con esta cámara realicé algunas fotos, y sólo guardo una sola de ellas, no recuerdo absolutamente nada de las demás, no aparecen en los cajones ni álbumes familiares.




Campamento de los Scout Dominicanos, patrulla Ciervo e invitados, nos acompaña el Jefe de Tropa, Ángel Palacio quien en ese tiempo era Sacerdote Jesuita, actualmente Director de la Escuela Decroly.
La tercera experiencia sucedió cuando comenzaba a estudiar la carrera de arquitectura, en la UNPHU, año de 1972, para todos los trabajos había que presentar fotos, sketches de dibujos, modelos, y también fotos de la vida universitarias en los talleres de arquitectura, especialmente mis amigas y compañeras. Las fotos las tomaba con una camarita muy sencilla, barata, de película 126,  de las que se usaban familiarmente en esa época, no recuerdo la marca ni el modelo. Algunas fotos las presento a continuación:
La siguiente experiencia que tuve con una cámara ya si fue mas sustanciosa, producto de la necesidad de documentar mis proyectos de Diseño 4 y Diseño 5, por allá por los anos de 1973-75 en mis años de estudiante de arquitectura, solía pedírsela prestada a un compañero muy querido, tan querido era que le decíamos Tío Nenén, Nicolás Arbaje, quien también era estudiante de arquitectura y con muchas habilidades para el maquetismo, había hechos algunos trabajo profesionales que les fueron muy bien pagado, y “oso” comprarse una cámara Minolta, modelo SR-T 101, con un lente 50mm, f/1.2 que le funcionaba  muy bien al hacerles fotos a sus modelos y maquetas, y para que yo me iniciara en el mundo de la fotografía. Esta cámara, bien estructurada, totalmente mecánica, sencilla y que a la vez proporcionaba, al que la tenía en sus manos, una sensación de seguridad, una sensación de poder al apuntar y oír el clásico “click” de las cámaras de esa época y que aseguraba el haber capturado la imagen, me cautivo hasta el punto que el Tío Nenén, para poder usarla tenía que pedírmela prestada y yo con mucho gusto lo hacía.


Con el tiempo y el correr de los estudios, los proyectos y las consecuencias que esto traía, como las entregas, amanecidas y una que otra repentina, se presento un día mi compañero y hermano Tony Geara,  alias “Rayito”, porque cuando hicimos el Diseño 1, realizamos una obra teatral infantil en la que él, con su cabellera larga y rubia, representaba un rayo de sol, por ello le pusimos Rayito. Pues se presento Rayito, con un amigo de él que estaba vendiendo una cámara, pero él no tenía el dinero completo y como sabía que yo me había entusiasmado con la del Tío Nenén, me manifestó si podíamos comprarla para los dos, aportando la mitad cada uno, le dije que si, busque RD$250.00 y se los di, como paga de la mitad de la cámara. Así quedamos como socios, y yo asumí la responsabilidad de guardarla  y cuidarla. La usábamos, unas veces él, y casi siempre yo, me enamoré de esta cámara, quizás porque se me parecía mucho a la Minolta del Tío Nenén.

Aunque usada, estaba casi nueva, resistente, equilibrada, con un lente 50mm, f/1.4, filtros de colores amarillo, rojo y verde, que me permitieron experimentar con ellos. Terminé comprándole su mitad a mi amigo Tony.  Con esta cámara fui, en marzo del 1979 a mi primer viaje al Pico Duarte, organizado y dirigido por Sergio Taveras y acompañado por los profesores Arqs. Donald Barbel y Radhamés Díaz, quienes también realizaban su primer ascenso a la más alta cima de las Antillas. La cantidad de diez rollos de fotografías realicé en este viaje, paisajes, tema humano, atardeceres y amaneceres, flora y fauna, tomados con película Kodak Ektachrome 64, pero compradas a Pepe, otro estudiante de arquitectura muy aficionado a la fotografía y quien tenía el negocio de comprar rollos de 100 pies y que el mismo rebobinaba en rollos de 36 fotografías, y nos lo vendía a un precio bastante económicos, estos rollos los rebobinaba en cartuchos desechados de los laboratorios fotográficos, y paso que, cuando lleve mis rollos a revelar después del viaje, no advertí al laboratorio que eran rollos de Ektachrome con el proceso de revelado E-6, y ellos supusieron que eran rollos a color, teniendo estos un proceso de revelado C-41, diferente al de los Ektachrome. Resultado, una especie de “maco con cacata”, fotos a colores, pero colores extraviados, morados extraños, azules grisáceos, un verdadero tollo, aun así guarde una de ellas, la cual contare su historia más adelante.
Ya para ese tiempo leía yo, los artículos que Jueves 68 y Wifredo García publicaban periódicamente, y llegue a ver una exposición de Wifredo García en Casas Reales, lamentablemente entre 1970 y 1972 estudié 2 años de Ingeniería en la PUCMM (en ese tiempo UCMM) en Santiago, y Wifredo impartía clases de química para estudiantes de ingeniería, pero nunca lo conocí, Dionisia Abramo fue mi profesora. Mas adelante a mediados de los años 70s, cuando ingreso a estudiar Arquitectura en la UNPHU, Wifredo impartía fotografía en esa universidad, y tampoco me enteré. A mediados del 1980, es mi hermana Guillermina, quien en ese tiempo estudiaba Diseño Publicitario en la UASD, y Wifredo era su profesor, quien me lo presenta, le presente mis fotos de un viaje que había hecho al Pico Duarte y me escogió dos y me invito a que las expusiera en el 1er. Encuentro Nacional de Fotografía, que se celebró en Casa de Teatro a finales del año 1980. Debo resaltar, que Wifredo no es quien me invita a Fotogrupo, quien me invita a participar en Fotogrupo fue mi peluquero, Paco Luis Pérez, quien al saber en  mis manifestaciones saloneras de inquietudes fotográficas me invita, ya el participaba desde un año antes, y me dijo “…el primer lunes de cada mes, en Casa de Teatro, a las 8:00pm.”, a partir del siguiente lunes, primero del mes de junio del 1981, asistí rigurosamente, allí me encontré con Wifredo, que era el Director del Grupo y quien siempre me asistía con cualquier pregunta o duda que tuviera.
Wifredo siempre estaba a la vanguardia en todo lo que fuera fotografía, y específicamente con los equipos fotográficos, los compraba, los probaba y usaba y luego los cedía a titulo de venta a muy buen precio para nosotros principiantes y discípulos, es así como le compré mi siguiente cámara.
Esta sexta experiencia con la cámara que le compre a Wifredo, fue exquisita, era una Canon A-1, de las primeras electrónicas.  Canon había experimentado con la AE-1 y la AE-1 program, pero la A-1 era superior, con un lente normal de 50mm f /1.8, y múltiples modos de medir la luz, realicé gran parte de mi producción fotográfica de esa época, hasta que se dañó, la mandé urgentemente a donde mi querido amigo y compañero fotogrupista José Báez, técnico de muchos años reparando cámaras y que en ese tiempo vivía y trabajaba en la ciudad de New York, E.U., el diagnóstico fue: se le dañó el disparador, esta descontinuado y me A-1 nunca estuvo de regreso a mis manos. Habiendo yo vendido a un amigo la Canon FTb, no tuve otra opción que comprar una nueva cámara.


Esta séptima experiencia con mis cámaras fotográficas me costó mucho, la compre por Internet en la afamada tienda B&H Photovideo de New York, aproveché un viaje a la ciudad de los rascacielos y cuando llegué allí, ya la cámara me estaba esperando en la casa de mi cuñada, quien reside en la ciudad de New Jersey.  Fanático de la marca Canon, esta era “Autofocus”, con VerticalGrip, la Eos A2 con un lente 28-135mm, f/3.5-5.6 IS, la era del auto-foco había llegado, me costó tiempo adaptarme y aun muchas veces hacemos el foco manualmente. Pero el sistema IS (Image Stabilization, estabilizador de Imagen), de este lente lo hacía superior a los demás de su categoría.



Con flash incluido y construida de poli-carbonato altamente resistente y diseño ergonómico de fácil adaptación a la mano la hacía merecedora de la más alta recomendación, con ella realizamos un viaje al Viejo Continente, específicamente a Italia, pasando por España, al Congreso de la Federación Internacional del Arte Fotográfico (FIAP) del 2001, donde asistimos cuatro fotógrafos dominicanos en representación de nuestro país, ellos fueron José Antigua, Juan J. De los Santos, Jesús Rodríguez y yo. Mas de cincuentas rollos de películas Fujichrome Velvia a color Profesional llevamos cada uno, visitando Roma, Florencia, Pisa, Siena, Venecia, y otros pueblos y ciudades italianas, terminando en la Capital española de Madrid.
Hasta aquí las cámaras de películas o como se les llama “análogas”, la era digital estaba al doblar de la esquina y no se hacía esperar. Un shock produjo este avance tecnológico y me atrevo a asegurar que todavía no nos recuperamos totalmente de este cambio. Lo digital suponía unas reglas diferentes, una nomenclatura diferente, un vocabulario diferente, y por qué no, una mente diferente suficientemente bien abierta como para recibir este cambio, que debió llegar a paso lento y sin frustraciones, porque las hubo,  y sin embargo llego avasallante, dominante. O uno entraba en la era digital o se quedaba atrás. Algunos han toreado lo digital y mantienen sus cámaras y sistemas análogos, pero no totalmente, se asisten de scaners y otras tecnologías para poder mantenerse actuales.
Llegada la era digital,  mi octava experiencia era totalmente diferente, desde el inicio podemos referirnos a los precios, altamente costosos, casi tres veces el valor de una cámara análoga, pero no se podía esperar mas, así llega a mis manos la Canon Eos 20D, ya antes había salido la 10D, pero no estaba preparado para comprarla y tuve que esperar un tiempo más   y en eso salió la 20D con 8.2 megapixeles, flash incluido, autofocus, ya para este tiempo lo manejábamos muy bien,
 

Con disparo continúo en ráfagas, y con la posibilidad de hacer mucho, pero mucho más fotografías sin necesidad de cambiar rollos, las tarjetas de memorias, en las que se guardas la fotografías, fueron aumentado de capacidad de forma increíbles, en los primeros 15 días de tenerla ya había hecho más de cuatro mil fotos, eso significa, traduciéndolo en rollos análogos, unos 111 rollos de película, en el viaje a Italia hicimos 50 rollos en 20 días.
Con esta cámara estuve casi 3 años, y la vendí a un compañero de Fotogrupo, para poder comprar la que sería mi novena experiencia con cámara fotográficas, necesitaba más resolución y la que se adaptaba mejor a mis posibilidades económicas era la Canon Eos 40D, 




y que actualmente poseo, con 10.1 megapixeles, casi ya cumple con el ciclo de cambio por un modelo mejor y más avanzado, pero actualmente las posibilidades son pocas y eso tendrá que esperar. Siempre uno aspira a un modelo mejor y superior, mi 40D será sustituida a su debido tiempo, por una 7D, 8D ó una 5D, o por el modelo que llegado ese tiempo este en el mercado.


Con todas y cada una de estas cámaras, tengo gran cantidad de fotos, muchas malas, pocas buenas, pero de todas guardo una pequeña historia, una pequeña experiencia, compañeras de viajes que siempre están al lado de uno, cuidadas como nuestras “niñas lindas”, claro, teniendo en cuidado de no ofender a mi hija, al compararla con ellas. Como nota final puedo decirles que la Canon FTb, que vendí  a un amigo, cuando le compre a Wifredo García la Canon A1, con el tiempo me encontré a ese amigo y le pregunte, por la cámara y me dijo: “…ahh… ahí la tengo, en el baúl del carro y ya no la uso…”, a lo que le conteste: “…te la compro?” y él me dijo: “…dame los mismo RD$450.00 por la cuanto te la compre…”. Señores y ahí está la FTb, como el primer “guandul”, se le pone un rollo y se hace las fotos que uno quiera.  Esta historia continuará...

          
     




domingo, 15 de julio de 2012


Disfrutemos el Flamboyán


Entre la primavera y el verano dominicano, se produce un fenómeno que muchas personas por la rapidez con que transcurren en la vida y por la fuerza de verlo a diario, no hacen un alto, una pausa, para observarlo detenidamente, resulta que entre los meses de mayo a julio de cada año se produce la floración de los Flamboyanes, llenando las calles y parques no sólo de la ciudad de Santo Domingo sino de todo el país de un esplendoroso color rojo-anaranjado.  El Flamboyán árbol nativo de Madagascar y que hoy se ve en los trópicos y subtrópicos de todo el mundo de belleza impresionante cuando se halla en plena floración, fue una de las primeras cosas que llamó la atención y sorprendió a los primeros exploradores portugueses y franceses que llegaron a la isla de Madagascar a principios del Siglo XVI, quienes de inmediato se encargaron de propagar  este árbol por todas sus demás colonias en los 5 continentes.   De nombre científico Delonix Regia, del griego, delos, evidente, notable y onus, uña, refiriéndose a los pétalos notablemente unguiculados y Regia, del latin  regium-a-um, real, por su grandiosidad cuando está en flor.  En español  Framboyán o en un su versión más lógica, Flamboyán (Del francés flamboyant, literalmente = “llameante”, de flamboyer “llamear”, por aquello de su intenso color rojo-anaranjado).  Comúnmente conocido como Framboyán, Flamboyán o Ponciana Real, de la familia de las caesalpiniaceae (leguminosae), con dos variantes; Framboyán enano o Ponciana enana (caesalpinea pulcherrina) y Framboyán Real, Flamboyán Real o Ponciana Real (Delonix Regia).

Este árbol de tamaño mediano - grande, de 10 a 15 metros de altura y más siendo uno los diez más famosos árboles del mundo, por lo que ha merecido el que los botánicos le hayan conferido un título de nobleza, al agregar en su nombre científico la palabra regia, que significa “de la realeza”, aludiendo a su magnifica floración y que muchos productores y horticultores de todo el mundo los utilizan en diferentes entornos urbanos y paisajístico de nuestras ciudades.

Por su color se distinguen dos tipos de Flamboyanes: el rojo y el amarillo, el rojo, dependiendo de su etapa de floración se presenta más o menos rojo, y algunos tirando al anaranjado y son los más numerosos en nuestra ciudad y en nuestro país.  El amarillo, que por genética de la especie se reproduce en relación de uno (1) a cada diez (10) rojo-anaranjado, contándolo conservadoramente, no necesariamente produciéndose de las semillas del amarillo otro árbol amarillo,  razón por la cual casi no lo vemos con la frecuencia del rojo-anaranjado, no deja de tener ese resplandor que lo califica como un árbol exuberante y bello. Se manifiesta este resplandor en el Flamboyán rojo, por el efecto de la yuxtaposición del color rojo, con el verde de las hojas, que al ser colores complementarios se potencializan, con el de color amarillo sucede otra cosa, el amarillo y el verde de la hojas son colores análogos, porque ocupan posiciones inmediatamente próximas en la rueda de los colores, en razón de su parecido armonizan bien entre si,  Estos tipos de combinaciones de colores son muy frecuentes en la naturaleza.  Su belleza es tal que muchos lo han calificado como el árbol de mayor belleza en la América tropical. 

Esta especie de árbol merece el que hagamos un reconocimiento no tan solo por su belleza natural, sino porque nuestra ciudad necesita de espacios urbanos que despejen al ciudadano común que a diario camina por las calles, y que necesita tener menos contaminación visual  y contar con la belleza que brindan estos maravillosos árboles que por demás, traen sombra y refrescan el ambiente citadino.   Bueno seria proponer que algún parque o área verde de la ciudad sea arborizada en su totalidad de una combinación de este árbol, (alguna experiencia tenemos en La Vega), tanto del color rojo, como del amarillo; sería un espectáculo que disfrutaríamos en esa época del año, el observar de la descomunal escena natural que produciría la floración de estos árboles.  Dejamos esta  idea a las autoridades Municipales que si han hecho una buena labor sembrando diferentes tipos de palmas en la ciudad, y que muy bien podría combinarse con otras áreas que sean dedicadas al Flamboyán.     


Rafael Sánchez Cernuda
Arquitecto / Fotógrafo
                       

lunes, 21 de noviembre de 2011

Tiaris Olivaceus "Ciguita de Hierba"

domingo, 20 de noviembre de 2011

En el Salto de Socoa. Bayaguana

jueves, 3 de noviembre de 2011

Viaje de Fotogrupo Octubre 2011

domingo, 25 de septiembre de 2011

Y al final... La Luz